Vivienda, zombis y subidas de tipos: una combinación explosiva que amenaza la economía mundial

La era de crecimiento emprendida por las economías desarrolladas y en desarrollo tras la crisis tiene que lidiar con un problema importante a corto plazo: el elevado endeudamiento de empresas y hogares. Ahora que las políticas monetarias ultra-expansivas están llegando a su fin, la refinanciación de esa deuda (también la hipotecaria) puede tener un coste importante, sobre todo para empresas zombi (que han sobrevivido gracias al crédito barato) y los hogares con una mayor carga de deuda respecto a sus ingresos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) así lo advierte en el documento Resilience in a time of high debt, donde destaca que la deuda privada (empresas y familias) se ha mantenido elevada desde la crisis, tanto en los países avanzados como en las economías emergentes.

La emisión de bonos se expande
“El mercado de bonos se ha expandido, la emisión de deuda internacional ha crecido y la calidad del crédito ha disminuido. La deuda de las familias está vinculada a un aumento en los precios de la vivienda en algunos países”, destaca el documento de la OCDE.

Este escenario supone un riesgo financiero importante y puede erosionar el crecimiento a medio plazo: “A medida que las condiciones financieras se endurezcan y los vencimientos de deuda se sigan produciendo, el riesgo sobre el pago de la deuda será elevado… los hogares muy endeudados y los prestamistas son vulnerables a un giro a la baja de los precios inmobiliarios”, sostiene el trabajo de la OCDE.

Durante estos últimos años, la eficiencia en la asignación del capital ha sido cuanto menos dudosa. “La eficiencia es fundamental para garantizar que la deuda corporativa sea sostenible y tenga efecto positivos sobre el crecimiento”.

Deuda improductiva
Sin embargo, la debilidad de la inversión desde la Gran Recesión deja que entrever que la deuda no se está usando para financiar una mayor capacidad de productiva, ya sea a través de procesos innovativos que mejoren la productividad o la calidad de los bienes y servicios, o a través de ampliaciones del capital físico.

Las empresas con problemas podrían estar utilizando el crédito ‘barato’ para refinanciar su deuda. Puede que una parte del tejido empresarial se esté ‘zombificando’, algo que no sólo daña su capacidad de competir, sino que también lastra la productividad a nivel agregado.

La debilidad de estas firmas dañan a su vez el balance de los bancos, que sufren las dificultades de los ‘zombis’ para devolver su deuda, una relación que puede complicarse con una política monetaria más estricta. Aunque la desaparición de las empresas poco productivas será, sin duda, positiva a largo plazo, el proceso puede ser doloroso.

Además, algunas de estas empresas “han aprovechado la expansión internacional del mercado de bonos y de la financiación en divisas, lo que supone que también asumen el riesgo de tipo de cambio e incrementa la probabilidad de que los turbulencias se extiendan”.

“El impacto de la deuda elevada en la sostenibilidad del crecimiento a menudo se pasa por alto. Si bien la financiación es necesaria para respaldar la actividad económica y la innovación, también puede aumentar los riesgos, reducir el crecimiento e incrementar la desigualdad”, sentencia el documento de la OCDE.

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